martes, 8 de abril de 2008

SOBRE LA ETERNA Y RIDICULA RIVALIDAD: HOMBRES “VS” MUJERES (propuesta de solución)


A fin de facilitar el entendimiento entre personas se me ha ocurrido una propuesta de solución en tres pasos que expondré a continuación.

Para intentar entender mejor a las demás personas, se debería:

1. Tener la voluntad de hacerlo. Lo cual por muy obvio que resulte no significa que sea siempre fácil. Será necesario entonces dejar el orgullo de lado, aprender a escuchar mejor y realizar todos aquellos esfuerzos que se crean necesarios para despojarse de todo lo que nos impida llegar a ver la situación interior del otro;


2. Tener en consideración siempre el supuesto de partida que se citó en el párrafo introductorio de la presente redacción;


3. Empezar a expresar las experiencias personales propias lo mas próximo al momento en que ocurren los hechos. Dicho con otras palabras, ser sincero con uno mismo y con los demás en tiempo y forma.


Para lo cual recomiendo se utilicen todos los recursos comunicativos disponibles, y se mantenga siempre la diplomacia y la consideración hacia el prójimo.
De todos modos la idea de que esta propuesta resulte efectiva dependerá no solo de cuanto esmero se ponga al practicarla, sino de cuán constante se vuelva su aplicación (la práctica lleva indefectiblemente a la perfección). Con lo cual quiero decir que para que esta propuesta de solución resulte útil es necesario no solo practicarla seguido, sino convertirla en una filosofía de vida.



Juan Sebastián Pontacq ® 



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SOBRE LA EXPLOTACION COMERCIAL DE LA DEBILIDAD SEXUAL DEL VARON Y SUS CONSECUENCIAS (2da parte)


Antes de concluir intentaré poner de manifiesto cómo sería la realidad si no solo la presente tesis fuera equívoca, sino que al mismo tiempo lo opuesto a ésta fuera verdadero, intentando (yo) dejar demostrado que esta presunta segunda realidad es inconcebible y, por lo tanto, absurda.

Partamos entonces de la siguiente suposición: "no existe tal cosa como la necesidad sexual particular del hombre, especial o como se le llame que sugiera la existencia de distintas necesidades sexuales entre géneros.". Luego "los hombres y las mujeres tienen las mismas necesidades sexuales".

De ser esto cierto:

  • Estaría sugiriéndose que ambos géneros tienen el mismo rol al momento de procrear;
  • Se estaría negando que ocurran todas las situaciones descritas en la publicación sobre "la debilidad sexual del varón […]", o bien acusando al hombre de ser un enfermo sexual, de padecer un grave síndrome de desequilibrio hormonal, psicológico o de algún otro tipo, o sencillamente de ser inferior a la mujer (y no simplemente distinto);
  • O tal vez, mas simple aun, se estaría afirmando que el hombre se comporta equivocadamente durante (al menos) toda su vida fértil.

CONCLUSION

Ya en un anterior posteo me he referido a lo poco que piensan las personas, y aquí es donde radica el problema que planteé en la presente redacción.
Es sabido que los humanos buscamos siempre a otros con quienes nos podamos identificar, y mientras mas encontremos mejor aun; mientras menos solos nos sintamos mejor. Y teniendo en cuenta que el actual sistema social en que vivimos, el cual tiene por objeto automatizar las actividades cotidianas de quienes lo componen, nos lleva a caer en un sedentarismo que parece ir convirtiéndose en común denominador de la mayoría de las actividades humanas (ya casi nadie quiere salir a ganarse el pan del día: pretendemos un trabajo de por vida, con sueldo fijo, horario fijo… todo fijo!; queremos que cada uno con el rol que le toca desempeñar en la sociedad nos solucione la vida, y cuando fallan nos quejamos terriblemente), se hace entonces fácilmente entendible el hecho de que hallan personas que se reúnan para intercambiar quejas diarias, y axial luego no sentirse solos en el mundo; pero lo malo de esto es que (también entendible) esto es lo único que se hace. Es decir que las personas se reúnen para quejarse, rezongar, hacerse mala sangre o como se lo quiera llamar y hasta acá llegamos. En otras palabras, todos somos capaces de identificar los problemas, pero nadie parece serlo de proponer una solución, para lo cual primero es necesario trabajar, investigar, buscar, recorrer un camino para encontrarla (he aquí el sedentarismo en su quizás peor expresión).
Si cada uno de nosotros trabajara en hallar una solución al problema del desentendimiento entre personas (sobretodo de distinto sexo), si se hiciera el esfuerzo por salir de este sedentarismo, otra seria la realidad.

Y mas allá de que se esté o no de acuerdo con mi punto de vista, mas allá de que se acepte como verdadera o no mi tesis sobre la necesidad sexual del hombre, me interesaría al menos hacer un llamado a la reflexión, de modo que se haga una observación mas minuciosa sobre cómo los aspectos de lo cotidiano repercuten en cada uno de nosotros, con el objeto de mejorar el entendimiento entre personas y así aumentar en número de momentos de felicidad que se tiene a diario.

 



Juan Sebastián Pontacq ®

 



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SOBRE LA EXPLOTACION COMERCIAL DE LA DEBILIDAD SEXUAL DEL VARON Y SUS CONSECUENCIAS

 

En la vida diaria puede observarse un sinnúmero de episodios que demuestran claramente cómo el varón es seducido con total facilidad a aquello que le sugiera la posibilidad de satisfacer esa condición fisiológica que, por naturaleza, es una necesidad básica. Lo cual a su vez le otorga un alto grado de satisfacción al sentir que, a través de dicho acto, el papel de macho que le toca desempeñar dentro del marco de lo natural pasa a cobrar un mayor sentido.

 

Algunos de éstos se manifiestan en:



·         Publicidades callejeras;

Las cuales mediante muy hábiles estudios realizados previamente sobre la condición del hombre en cuestión, capturan satisfactoriamente la atención de éstos, cada vez con mayor acierto, provocando axial una hiperestimulación hormonal en ellos en cada ocasión, y que en sumatoria conducen a una sobre estimulación que en algún momento termina por provocar reacciones extremas en quienes la padecen, en algunos casos resultando en una pérdida de autocontrol.
Ejemplos de este tipo se ven en los kioscos de diarios, donde las portadas de revistas para hombres contienen imágenes que cuentan con un cada vez mejor trabajo por parte de los fotógrafos, diseñadores de "vestuario" y demás actores que participan de la tarea de producción, la cual luego en complemento con otra espectacular labor de postproducción (edición digital), resulta en un estimulo visual tan perfecto que se vuelve utópico, francamente casi imposible de hallar en la vida real, casi inimaginable, y que por ende lleva al estimulado a caer presa de una situación de desesperación por al menos no dejar de satisfacer el placer sensorial que le está siendo provocado, aunque al mismo tiempo le resulte doloroso, al saber que no hay nada que pueda hacer para materializar la acción que esta imagen con tanta efectividad le está estimulando a ejecutar.
Ahora yo pregunto lo siguiente: acaso hay algún comprador de esas revistas que me pueda convencer de que dentro de los motivos que lo conducen a adquirir una se encuentra el deseo de leer su contenido en texto? Casualmente un vez me sucedió de encontrarme en un kiosco observando dichas revistas en compañía de un amigo, y repentinamente con toda sinceridad y naturalidad dije en voz alta: "si tuviera cien pesos en el bolsillo, me compraría todas estas revistas, les arrancaría las tapas, tiraría el resto y me iría a mi pieza a pegarlas todas en una pared". Y si bien mi intención fue claramente hacer reír a mi amigo, el motivo por el cual él se rió fue que puse de manifiesto algo que él también estaba sintiendo en ese momento, y que todos los hombres heterosexuales que ven esas imágenes también padecen (o al menos la gran mayoría, aunque me cuesta horrores imaginar a uno de éstos sin sentirse axial).
Lo mas interesante de este episodios son las dos conclusiones que se le desprendieron; el hecho de que yo como cualquier otro finalmente haga o no lo que expresé tan explícitamente con palabras, dependerá no solo de mi poderío económico sino de mi voluntad, la cual es función de mi inteligencia. Pero no todos somos igualmente inteligentes, por lo tanto habrá quienes efectivamente puedan controlarse a pesar de la manipulación externa que ejecutan estos hábiles negociadores así como habrá otros que no, y terminen cayendo en la adicción. Pero lo peor es que por lo visto no tienen el suficiente autocontrol, de lo contrario no se verificaría la creciente y sostenida venta de estos productos. Igualmente, recordando lo dicho mas arriba acerca de la hiperestimulación, y teniendo en cuenta que las necesidades fisiológicas son involuntarias, la inteligencia a veces puede ser dominada por una experiencia de extrema necesidad fisiológica.

Por otro lado, también puede verse aquí lo que yo llamo "cobardía de los hombres"; de quienes compran esas revistas, cuántos las llevan por la calle dejando que se vea libremente la portada? Casi ninguno (y estoy siendo generoso). Y cuál es el problema de hacerlo? Acaso es contra la ley? Por supuesto que no, sino los kioskeros se verían obligados a censurarlas para su exhibición. El motivo de esta actitud es claro: los que las compran en su mayoría no quieren ser vistos con éstas; no quisieran ser calificados de pajeros (y perdón por la expresión), cuando por el mero hecho de ser hombres YA lo son! Por qué no reconocerlo? Acaso está mal? Acaso es algo dañino y propio de una mala voluntad? Es la naturaleza, y además da placer. Acá entra en juego esa eterna característica de pollerudos que acompaña a los hombres, la cual parece ser tan estúpida como imposible de revertir. De no ser por esto todos podrían estar mas beneficiados; los productores, por el mismo costo podrían vender un espectacular póster con la imagen de portada de esa revista (y de igual calidad de impresión que ésta), concentrarse exclusivamente en ello y no desperdiciar recursos en contratar redactores y demás personal para publicar las estupideces que nadie lee; y por el mismo precio que los compradores pagan por la revista podrían llevarse un muchísimo mejor producto, o quizás podría hasta obtenerse el mismo que adquieren ahora pero por una fracción del precio actual. Y esto sin mencionar que no se tendría la necesidad de estar acumulando ni pagando productos que no se quiere. Pero bueno, de ese modo haría falta agallas para decir "si, me compré un póster de una mina en bolas, y qué?".
Y esto también demuestra que el hechote que los videoclubes designen un espacio físico de su local exclusivo para tener oculta la sección erótica, no es por respeto a la protección al menor o a los que se vean afectados en su sensibilidad negativamente, sino porque los consumidores (que casi en su totalidad son hombres) son tan cobardes que no se animan a ser vistos.
De modo análogo se producen marquesinas de ropa femenina, de productos comestibles, de obras teatrales humorísticas, donde el ppal. atractivo para los hombres no es el humor sino el estímulo sexual sensorial (axial como en los ahora populares programas de televisión de concursos, donde se participa mediante el envió de SMS… uno se queda en el canal solo para mirar el tremendo escote y actitudes sensuales de la presentadora), promotoras de cualquier tipo de productos, etc. Y todo esto hablando apenas de las publicidades callejeras. Y esto último a lo que he hecho mención me lleva a hablar de:


·         Actividades comerciales relacionadas con los servicios sociales;
 
Me estoy refiriendo a aquellas donde se explota el físico femenino para atraer clientela masculina que, al estar ésta siendo dominada a través de su debilidad, termina por no fijarse en el precio monetario que se les impone por el producto, tal como en las publicidades callejeras ya mencionadas.
Como ejemplo podrían mencionarse boliches, bares y demás clubes nocturnos. Estos son los ejemplos mas obvios, donde prácticamente no es necesario siquiera explicar por qué funcionan como lo hacen. Las mujeres pagan una entrada mínima (y en algunos casos directamente no pagan entrada), mientras que los hombres aparte de pagarla gastan luego más dinero en invitaciones de tragos para ellas. Lo mas triste de esto es lo que descubro cuando me pongo a analizar ese comportamiento; como todos y todas saben, esos no son actos de caballerosidad, ni tampoco de divertimento (dónde está la diversión en esto?); solo son inversiones en falsas y hasta poco dignas esperanzas de obtener sexo. Y por qué digo esto último?, pues porque en todo caso, si lo que se pretende es tener sexo a toda costa, inclusive pagándolo, seria mucha mas digno por parte de uno como hombre pagarse una prostituta para tal fin, ya que de este modo se estaría haciendo respetar el tiempo de uno y de los demás (se iría directo al grano digamos).
Además de ello (y mas importante aun), se estaría siendo sincero al menos consigo mismo, ya que muchos de esos mismos hombres que gastan sumas indeterminadas de dinero en agasajar desconocidas, apostando a conseguir algo de sexo casi del mismo modo en que se apuesta a la lotería, luego van y comentan con sus pares que se "levantaron una mina" en un boliche, y que "se la llevaron a un telo", alegando de este modo que no pagaron por sexo sino que utilizaron su "talento" para conquistar. Y la verdad es que yo sinceramente aplaudo a las mujeres que se aprovechan de esto a modo de obtener agasajos gratuitos para luego no dar nada a cambio. Yo en sus lugares haría lo mismo. Lo único malo es que este conjunto de varones que no solo actúa sin pensar sino que no se respetan a si mismos, al ser casi mayoría dan por resultado la difamación del resto de los hombres.
De todas maneras, mas allá del creciente síndrome de idiotizacion que en la comunidad masculina se está manifestando, lo que me interesa señalar es el hecho de que efectivamente el hombre tiene una necesidad sexual diferente a la de la mujer, la cual le es tan esencial de satisfacer como para en algunos casos llegar a ser dominado por su ausencia.

también se pueden mencionar todo tipo de comercios donde se recurre a la debilidad sexual del hombre para lucrar; cafeterías (hay hombres que siendo clientes habituales dejan de asistir a un lugar porque "le cambiaron la camarera"); recepcionistas en empresas de potenciales clientes calificados (universidades privadas, agencias de turismo, etc.). Y no es necesario usar conscientemente la imagen de la mujer; productos como ciertos envases de bebidas los cuales son fabricados dándole forma de cuerpo femenino también sirven.

Y por supuesto está la propia prostitución, donde en Argentina en ciertos casos llega a pagarse entre $300 y $700 por una sesión de éstas con una mujer. Este es un negocio que tiene tanta antigüedad como la humanidad misma, el cual mueve muchísimo dinero y es totalmente imprescindible en la sociedad. Sin embargo es quizás la forma de negocio peor vista. Y he aquí una vez más la cobardía del hombre, la cual debe ser el motivo principal (entre otros) para que esto ocurra.
Quienes peor lo ven son las propias mujeres (porque como ya se dijo no entienden esta necesidad especial del hombre); pero el problema es que muchos hombres consumen estos servicios a escondidas, para luego agachar la cabeza ante un grupo de mujeres con carácter (o simplemente una sola)  que hablan de lo repugnante de esas casas de mala reputación. Y esta actitud masculina, sumada a la represión de organismos sociales, han llevado a que esta actividad comercial monstruosa e internacional sea calificada de ilegal, cuando no solo es imposible erradicarla sino que tampoco hay un real interés en hacerlo, ya que ésta beneficia a muchas personas. Pero lamentablemente, a raíz de lo anteriormente dicho, no existe ningún control sobre la práctica de esta profesión, y como toda actividad humana sin control se cae en el descontrol, teniendo como consecuencia en este caso que se convierta en una fuente de delitos y enfermedades, entre otras cosas.
Lo que está haciendo falta es una clara maduración por parte de la sociedad, que incluya el reconocimiento de esta actividad como necesaria y que posteriormente (y en consecuencia) se la legalice. Y para que esto suceda hace falta no solo un proyecto de ley aprobado, sino también un diálogo mas abierto y fluido entre hombres y mujeres, que permita a todos entenderse cada vez mejor para que axial se garantice la aceptación y aplicación de esa ley.
Y para terminar con la presente demostración parcial, voy a incluir un pequeño desarrollo sobre lo que podría ser considerado quizás como el más claro ejemplo de la existencia de una necesidad sexual "especial", y también de la reiterada cobardía masculina. Me estoy refiriendo al tráfico de pornografía en Internet.


·         El advenimiento de Internet

El cual es un recurso de ilimitadas aplicaciones, que se hace cada vez mas eficiente al mismo tiempo que accesible, que ha permitido a los varones hacer realidad un frustrado sueño que había venido siendo trasladado generación tras generación; la posibilidad de acceder libre, anónima e ilimitadamente a toda la pornografía habida y por haber en el mundo entero. Estoy hablando de un poder tan placentero que a algunos en algún momento se nos ha llegado a convertir en adicción.
De hecho la mayor parte del total de la información que circula por la red de redes, créase o no es pornografía. Y lo que se sigue de esta afirmación, teniendo en cuenta los análisis hechos anteriores a éste, es fácilmente deducible este gran número de situaciones en que se accede al servicio internacional para consumir porno, considerando que el 99% de las producciones de este tipo están orientadas a hombres (las imágenes son capturadas desde un plano que muestra siempre al hombre en primera persona, lo cual favorece enormemente al observador la tarea de ponerse en el rol del actor), y que las críticas que se desprenden de las mujeres generalmente son destructivas (o sencillamente muestran una actitud de rechazo y muchas veces de incomprensión), mientras que en el caso de los varones éstos suelen optar por la abstención a dar opiniones (sin dejar de ser consumidores a escondidas), deja evidenciado que en su mayoría (gran, por cierto) los hombres se adicionan al sexo neto, y necesitan satisfacerlo al menos mediante una masturbación con cierta periodicidad de práctica, y si pueden acceder a estímulos visuales muchísimo mejor aun. Pero también queda al descubierto algo más: el hombre aun a escondidas busca sexo, cobardemente, pero lo hace. Ojala que este comportamiento no se llegue a convertir (si no es que ya se convirtió) en parte de la definición de "hombre".



Juan Sebastián Pontacq ®

 



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SOBRE LA COBARDIA DE LOS VARONES

 

¿Cómo se siente una persona cuando se halla en una situación de incomprensión por parte de quienes le rodean? Y ahora mas allá de cómo uno se sienta al ser incomprendido; ¿qué reacción se tiene cuando los demás, a raíz de dicha incomprensión se unen para levantar acusaciones contra uno (el incomprendido), por el solo hecho de no entenderle? Dicho de otro modo mas sencillo; ¿cómo te sentís y reaccionas cuando quienes te rodean no te entienden, y encima te califican de "bicho raro"?

¿Cómo se sentiría una mujer si los hombres la calificaran de ciclotímica y quejosa por sus reacciones ante la llegada de su periodo menstrual, o si estos opinaran de forma análoga ante una situación de embarazo, parto, lactancia y otras exclusivas del género femenino? Teniendo en cuenta lo dicho hasta aquí lo menos que podría decirse es que el varón carece de total autoridad para dar opiniones de esa naturaleza.

Pero si bien yo hombre no puedo dar opiniones de ese tipo, ya que las experiencias a las cuales se refiere son propias del genero opuesto, sí creo poder opinar acerca de cómo se sienten ante las ya mencionadas situaciones de incomprensión y acusación, visto que esos episodios son comunes de sucederle a todo ser humano.

Quiero dejar en claro que esta reflexión está apuntada a todas las personas sin preferencia por ningún género.

Entonces, desde mi propia experiencia subjetiva afirmo lo siguiente:

 

LOS HOMBRES TIENEN NECESIDADES SEXUALES PARTICULARES, PROPIAS DE SU GENERO Y LAS CUALES (EVIDENTEMENTE) NO SON LAS MISMAS QUE LAS DE LAS MUJERES.

 

Al hablar de una necesidad sexual me estoy refiriendo a un fenómeno fisiológico, y por lo tanto es condición necesaria no solo que dicha necesidad se encuentre satisfecha para garantizar una vida saludable, sino que, en el caso del hombre, es imprescindible que se satisfaga con cierta periodicidad al menos una parte de dicha necesidad: el orgasmo. Y no tiene nada que ver con la forma de pensar del ser, lo cual puede claramente ser comprobado observando el comportamiento de pares de genero pero de distintas especies; en un rebaño de vacas no se agrega igual número de toros para que formen parejas y luego familias. Con un solo macho basta y sobra para que queden todas las hembras preñadas. Algo axial pasa en un gallinero y con tantas otras especies animales.

Por sobre todas las intenciones que pueda tener un humano, creo que predominan aquellas que se refieren a satisfacer sus necesidades mas básicas. En el caso del hombre, entre estas se encuentra la necesidad de eyacular con cierta periodicidad.

No creo que sea tanto la necesidad de tener relaciones sexuales (con todo lo que éstas incluyen), sino más bien el mero hecho de eyacular. Quizás éste sea el factor que marca la diferencia con las mismas necesidades en la mujer.


Juan Sebastián Pontacq ®

 



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SOBRE LA ETERNA Y RIDICULA RIVALIDAD: HOMBRES “VS” MUJERES

 

Una de las causas ppales. de las guerras en la humanidad ha sido el desentendimiento entre las partes, siendo esto último función de una inadecuada y a veces hasta inexistente intercomunicación. Muchas veces este déficit en la comunicación entre personas suele deberse a una escasa presencia de recursos comunicativos, axial como a la falta de habilidad para utilizarlos o a la ignorancia ante su existencia (entre otros motivos). Pero fundamentalmente lo que mas afecta es la falta de voluntad de las partes para darse a entender, para entonces optar por dejar el problema sin resolver y luego justificarse etiquetándolo de irresoluble (actitud muy típica en los humanos). Y esta ultima justificación se la suele reforzar con proposiciones tales como "pensamos distinto", "somos de carácter muy fuerte y siempre vamos al choque", o también "somos de generaciones distintas" o "de distintos sexos". Con estas actitudes ya es claro que lo que menos va a alcanzarse es el mutuo entendimiento. Para lograr tal propósito, antes que nada debe haber voluntad (como requisito indispensable). Una vez  verificada esta condición surge un nuevo requisito para lograr en algún momento entender a los demás; estoy refiriéndome al siguiente supuesto de partida:

 

TODOS TENEMOS EXPERIENCIAS UNICAS QUE HACEN DISTINTOS NUESTROS PUNTOS DE VISTA.

 

Y por esto es fundamental respetar y hacer respetar nuestro punto de vista tanto como el de los demás, teniendo en consideración que la experiencia de uno no es mas que la mínima expresión de la experiencia de la humanidad; es decir que, cada uno de nosotros recorre uno de una infinidad de caminos de un mundo llamado "vida".

Téngase en cuenta que el presente es un análisis individual, no grupal (aunque el mismo fue influenciado en parte por opiniones de terceros), y que por lo tanto el mismo es función de la subjetividad mía. Esto no quita que el motivo que me impulsó a escribir esta reflexión no sea otro que hacer un aporte a la búsqueda de soluciones al problema en cuestión, para lo cual hago uso del mayor poder de objetividad y abstracción del que dispongo.

 

A continuación me centraré en el desarrollo analítico de un caso particular de desentendimiento que, a lo largo y ancho de la historia de la humanidad, se ha convertido en uno de los más controversiales.

 

 

 

HOMBRES "VS" MUJERES

 

La guerra de los sexos, tan conocida como estúpida, ha existido siempre. Y hago esta segunda calificación porque en las guerras se pretende llegar a dominar o eliminar al adversario, cuando en la humanidad está por demás claro que, a fin de garantizar la continuidad de la especie y su felicidad, es estrictamente necesaria no solo la existencia de ambos géneros sino también que estos sean tan autónomos el uno como el otro, ya que las diferencias que los caracterizan son al mismo tiempo complementarias.

Una de las mas recientes observaciones que he hecho en las conductas humanas es que, mientras que las mujeres expresan desinhibidamente lo que ellas sienten, creen y/o piensan acerca del comportamiento de los hombres –principalmente respecto de las cuestiones sexuales, éstos actúan de forma opuesta; es decir que no solo callan lo que sienten, sino que (peor aun) se someten a aquello que sus "rivales" de genero opinan con tanta seguridad, soltura y carácter (y recurrí al uso de comillas porque, como ya aclaré no estoy hablando de rivales sino de aliados). Esta situación tiene como consecuencia, entre otras, que la mujer pase a ubicarse en un plano de desventaja respecto de los hombres, ya que éstos están siendo mas informados sobre cómo el sexo opuesto percibe ciertas actitudes de uno. Además, este estado de silencio por parte del género masculino provoca innecesariamente que las mujeres califiquen algunas actitudes erróneamente, basándose únicamente (y no por culpa de ellas) en criterios de juzgamiento forjados por su propio y singular punto de vista femenino. Creo que esta actitud de cobardía que se verifica en la mayoría de los hombres puede deberse a la clásica y comprobada creencia de que las mujeres (mayoritariamente) maduran antes que los varones. He aquí entonces que el hombre se sienta un niño al lado de una mujer, no solo debido a lo recién dicho sino también al hecho de que ellas son quienes llevan la batuta en la patria potestad (por naturaleza).

De todos modos considero que por el momento el análisis del problema de la cobardía masculina es más prioritario. El estudio y desarrollo de las causas que lo originan podrían ser tomados en cuenta al momento de buscar una solución al presente problema.

A fin de demostrar mi tesis, recurriré al desarrollo de una demostración sobre lo que considero una diferencia fundamental entre el hombre y la mujer.

 

Antes que nada vale recordad el supuesto de partida que se citó en el capítulo introductorio: "TODOS TENEMOS EXPERIENCIAS UNICAS QUE HACEN DISTINTOS NUESTROS PUNTOS DE VISTA"; el cual complementaré con el siguiente postulado:

 

LAS DIFERENCIAS BIOLOGICAS EN LOS SERES HUMANOS INFLUYEN CONSIDERABLEMENTE EN LA FORMACION DE SUS EXPERIENCIAS SUBJETIVAS.

 

Cuando no se sabe sobre un tema mejor no opinar, preferible informarse primero; de este modo se evitaría dar argumentaciones falsas que luego provocarían confusiones.



Juan Sebastián Pontacq ®

 



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