En la vida diaria puede observarse un sinnúmero de episodios que demuestran claramente cómo el varón es seducido con total facilidad a aquello que le sugiera la posibilidad de satisfacer esa condición fisiológica que, por naturaleza, es una necesidad básica. Lo cual a su vez le otorga un alto grado de satisfacción al sentir que, a través de dicho acto, el papel de macho que le toca desempeñar dentro del marco de lo natural pasa a cobrar un mayor sentido.
Algunos de éstos se manifiestan en:
· Publicidades callejeras;
Las cuales mediante muy hábiles estudios realizados previamente sobre la condición del hombre en cuestión, capturan satisfactoriamente la atención de éstos, cada vez con mayor acierto, provocando axial una hiperestimulación hormonal en ellos en cada ocasión, y que en sumatoria conducen a una sobre estimulación que en algún momento termina por provocar reacciones extremas en quienes la padecen, en algunos casos resultando en una pérdida de autocontrol.
Ejemplos de este tipo se ven en los kioscos de diarios, donde las portadas de revistas para hombres contienen imágenes que cuentan con un cada vez mejor trabajo por parte de los fotógrafos, diseñadores de "vestuario" y demás actores que participan de la tarea de producción, la cual luego en complemento con otra espectacular labor de postproducción (edición digital), resulta en un estimulo visual tan perfecto que se vuelve utópico, francamente casi imposible de hallar en la vida real, casi inimaginable, y que por ende lleva al estimulado a caer presa de una situación de desesperación por al menos no dejar de satisfacer el placer sensorial que le está siendo provocado, aunque al mismo tiempo le resulte doloroso, al saber que no hay nada que pueda hacer para materializar la acción que esta imagen con tanta efectividad le está estimulando a ejecutar.
Ahora yo pregunto lo siguiente: acaso hay algún comprador de esas revistas que me pueda convencer de que dentro de los motivos que lo conducen a adquirir una se encuentra el deseo de leer su contenido en texto? Casualmente un vez me sucedió de encontrarme en un kiosco observando dichas revistas en compañía de un amigo, y repentinamente con toda sinceridad y naturalidad dije en voz alta: "si tuviera cien pesos en el bolsillo, me compraría todas estas revistas, les arrancaría las tapas, tiraría el resto y me iría a mi pieza a pegarlas todas en una pared". Y si bien mi intención fue claramente hacer reír a mi amigo, el motivo por el cual él se rió fue que puse de manifiesto algo que él también estaba sintiendo en ese momento, y que todos los hombres heterosexuales que ven esas imágenes también padecen (o al menos la gran mayoría, aunque me cuesta horrores imaginar a uno de éstos sin sentirse axial).
Lo mas interesante de este episodios son las dos conclusiones que se le desprendieron; el hecho de que yo como cualquier otro finalmente haga o no lo que expresé tan explícitamente con palabras, dependerá no solo de mi poderío económico sino de mi voluntad, la cual es función de mi inteligencia. Pero no todos somos igualmente inteligentes, por lo tanto habrá quienes efectivamente puedan controlarse a pesar de la manipulación externa que ejecutan estos hábiles negociadores así como habrá otros que no, y terminen cayendo en la adicción. Pero lo peor es que por lo visto no tienen el suficiente autocontrol, de lo contrario no se verificaría la creciente y sostenida venta de estos productos. Igualmente, recordando lo dicho mas arriba acerca de la hiperestimulación, y teniendo en cuenta que las necesidades fisiológicas son involuntarias, la inteligencia a veces puede ser dominada por una experiencia de extrema necesidad fisiológica.
Por otro lado, también puede verse aquí lo que yo llamo "cobardía de los hombres"; de quienes compran esas revistas, cuántos las llevan por la calle dejando que se vea libremente la portada? Casi ninguno (y estoy siendo generoso). Y cuál es el problema de hacerlo? Acaso es contra la ley? Por supuesto que no, sino los kioskeros se verían obligados a censurarlas para su exhibición. El motivo de esta actitud es claro: los que las compran en su mayoría no quieren ser vistos con éstas; no quisieran ser calificados de pajeros (y perdón por la expresión), cuando por el mero hecho de ser hombres YA lo son! Por qué no reconocerlo? Acaso está mal? Acaso es algo dañino y propio de una mala voluntad? Es la naturaleza, y además da placer. Acá entra en juego esa eterna característica de pollerudos que acompaña a los hombres, la cual parece ser tan estúpida como imposible de revertir. De no ser por esto todos podrían estar mas beneficiados; los productores, por el mismo costo podrían vender un espectacular póster con la imagen de portada de esa revista (y de igual calidad de impresión que ésta), concentrarse exclusivamente en ello y no desperdiciar recursos en contratar redactores y demás personal para publicar las estupideces que nadie lee; y por el mismo precio que los compradores pagan por la revista podrían llevarse un muchísimo mejor producto, o quizás podría hasta obtenerse el mismo que adquieren ahora pero por una fracción del precio actual. Y esto sin mencionar que no se tendría la necesidad de estar acumulando ni pagando productos que no se quiere. Pero bueno, de ese modo haría falta agallas para decir "si, me compré un póster de una mina en bolas, y qué?".
Y esto también demuestra que el hechote que los videoclubes designen un espacio físico de su local exclusivo para tener oculta la sección erótica, no es por respeto a la protección al menor o a los que se vean afectados en su sensibilidad negativamente, sino porque los consumidores (que casi en su totalidad son hombres) son tan cobardes que no se animan a ser vistos.
De modo análogo se producen marquesinas de ropa femenina, de productos comestibles, de obras teatrales humorísticas, donde el ppal. atractivo para los hombres no es el humor sino el estímulo sexual sensorial (axial como en los ahora populares programas de televisión de concursos, donde se participa mediante el envió de SMS… uno se queda en el canal solo para mirar el tremendo escote y actitudes sensuales de la presentadora), promotoras de cualquier tipo de productos, etc. Y todo esto hablando apenas de las publicidades callejeras. Y esto último a lo que he hecho mención me lleva a hablar de:· Actividades comerciales relacionadas con los servicios sociales;
Me estoy refiriendo a aquellas donde se explota el físico femenino para atraer clientela masculina que, al estar ésta siendo dominada a través de su debilidad, termina por no fijarse en el precio monetario que se les impone por el producto, tal como en las publicidades callejeras ya mencionadas.
Como ejemplo podrían mencionarse boliches, bares y demás clubes nocturnos. Estos son los ejemplos mas obvios, donde prácticamente no es necesario siquiera explicar por qué funcionan como lo hacen. Las mujeres pagan una entrada mínima (y en algunos casos directamente no pagan entrada), mientras que los hombres aparte de pagarla gastan luego más dinero en invitaciones de tragos para ellas. Lo mas triste de esto es lo que descubro cuando me pongo a analizar ese comportamiento; como todos y todas saben, esos no son actos de caballerosidad, ni tampoco de divertimento (dónde está la diversión en esto?); solo son inversiones en falsas y hasta poco dignas esperanzas de obtener sexo. Y por qué digo esto último?, pues porque en todo caso, si lo que se pretende es tener sexo a toda costa, inclusive pagándolo, seria mucha mas digno por parte de uno como hombre pagarse una prostituta para tal fin, ya que de este modo se estaría haciendo respetar el tiempo de uno y de los demás (se iría directo al grano digamos).
Además de ello (y mas importante aun), se estaría siendo sincero al menos consigo mismo, ya que muchos de esos mismos hombres que gastan sumas indeterminadas de dinero en agasajar desconocidas, apostando a conseguir algo de sexo casi del mismo modo en que se apuesta a la lotería, luego van y comentan con sus pares que se "levantaron una mina" en un boliche, y que "se la llevaron a un telo", alegando de este modo que no pagaron por sexo sino que utilizaron su "talento" para conquistar. Y la verdad es que yo sinceramente aplaudo a las mujeres que se aprovechan de esto a modo de obtener agasajos gratuitos para luego no dar nada a cambio. Yo en sus lugares haría lo mismo. Lo único malo es que este conjunto de varones que no solo actúa sin pensar sino que no se respetan a si mismos, al ser casi mayoría dan por resultado la difamación del resto de los hombres.
De todas maneras, mas allá del creciente síndrome de idiotizacion que en la comunidad masculina se está manifestando, lo que me interesa señalar es el hecho de que efectivamente el hombre tiene una necesidad sexual diferente a la de la mujer, la cual le es tan esencial de satisfacer como para en algunos casos llegar a ser dominado por su ausencia.
también se pueden mencionar todo tipo de comercios donde se recurre a la debilidad sexual del hombre para lucrar; cafeterías (hay hombres que siendo clientes habituales dejan de asistir a un lugar porque "le cambiaron la camarera"); recepcionistas en empresas de potenciales clientes calificados (universidades privadas, agencias de turismo, etc.). Y no es necesario usar conscientemente la imagen de la mujer; productos como ciertos envases de bebidas los cuales son fabricados dándole forma de cuerpo femenino también sirven.
Y por supuesto está la propia prostitución, donde en Argentina en ciertos casos llega a pagarse entre $300 y $700 por una sesión de éstas con una mujer. Este es un negocio que tiene tanta antigüedad como la humanidad misma, el cual mueve muchísimo dinero y es totalmente imprescindible en la sociedad. Sin embargo es quizás la forma de negocio peor vista. Y he aquí una vez más la cobardía del hombre, la cual debe ser el motivo principal (entre otros) para que esto ocurra.
Quienes peor lo ven son las propias mujeres (porque como ya se dijo no entienden esta necesidad especial del hombre); pero el problema es que muchos hombres consumen estos servicios a escondidas, para luego agachar la cabeza ante un grupo de mujeres con carácter (o simplemente una sola) que hablan de lo repugnante de esas casas de mala reputación. Y esta actitud masculina, sumada a la represión de organismos sociales, han llevado a que esta actividad comercial monstruosa e internacional sea calificada de ilegal, cuando no solo es imposible erradicarla sino que tampoco hay un real interés en hacerlo, ya que ésta beneficia a muchas personas. Pero lamentablemente, a raíz de lo anteriormente dicho, no existe ningún control sobre la práctica de esta profesión, y como toda actividad humana sin control se cae en el descontrol, teniendo como consecuencia en este caso que se convierta en una fuente de delitos y enfermedades, entre otras cosas.
Lo que está haciendo falta es una clara maduración por parte de la sociedad, que incluya el reconocimiento de esta actividad como necesaria y que posteriormente (y en consecuencia) se la legalice. Y para que esto suceda hace falta no solo un proyecto de ley aprobado, sino también un diálogo mas abierto y fluido entre hombres y mujeres, que permita a todos entenderse cada vez mejor para que axial se garantice la aceptación y aplicación de esa ley.
Y para terminar con la presente demostración parcial, voy a incluir un pequeño desarrollo sobre lo que podría ser considerado quizás como el más claro ejemplo de la existencia de una necesidad sexual "especial", y también de la reiterada cobardía masculina. Me estoy refiriendo al tráfico de pornografía en Internet.· El advenimiento de Internet
El cual es un recurso de ilimitadas aplicaciones, que se hace cada vez mas eficiente al mismo tiempo que accesible, que ha permitido a los varones hacer realidad un frustrado sueño que había venido siendo trasladado generación tras generación; la posibilidad de acceder libre, anónima e ilimitadamente a toda la pornografía habida y por haber en el mundo entero. Estoy hablando de un poder tan placentero que a algunos en algún momento se nos ha llegado a convertir en adicción.
De hecho la mayor parte del total de la información que circula por la red de redes, créase o no es pornografía. Y lo que se sigue de esta afirmación, teniendo en cuenta los análisis hechos anteriores a éste, es fácilmente deducible este gran número de situaciones en que se accede al servicio internacional para consumir porno, considerando que el 99% de las producciones de este tipo están orientadas a hombres (las imágenes son capturadas desde un plano que muestra siempre al hombre en primera persona, lo cual favorece enormemente al observador la tarea de ponerse en el rol del actor), y que las críticas que se desprenden de las mujeres generalmente son destructivas (o sencillamente muestran una actitud de rechazo y muchas veces de incomprensión), mientras que en el caso de los varones éstos suelen optar por la abstención a dar opiniones (sin dejar de ser consumidores a escondidas), deja evidenciado que en su mayoría (gran, por cierto) los hombres se adicionan al sexo neto, y necesitan satisfacerlo al menos mediante una masturbación con cierta periodicidad de práctica, y si pueden acceder a estímulos visuales muchísimo mejor aun. Pero también queda al descubierto algo más: el hombre aun a escondidas busca sexo, cobardemente, pero lo hace. Ojala que este comportamiento no se llegue a convertir (si no es que ya se convirtió) en parte de la definición de "hombre".
Juan Sebastián Pontacq ®
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