Una de las causas ppales. de las guerras en la humanidad ha sido el desentendimiento entre las partes, siendo esto último función de una inadecuada y a veces hasta inexistente intercomunicación. Muchas veces este déficit en la comunicación entre personas suele deberse a una escasa presencia de recursos comunicativos, axial como a la falta de habilidad para utilizarlos o a la ignorancia ante su existencia (entre otros motivos). Pero fundamentalmente lo que mas afecta es la falta de voluntad de las partes para darse a entender, para entonces optar por dejar el problema sin resolver y luego justificarse etiquetándolo de irresoluble (actitud muy típica en los humanos). Y esta ultima justificación se la suele reforzar con proposiciones tales como "pensamos distinto", "somos de carácter muy fuerte y siempre vamos al choque", o también "somos de generaciones distintas" o "de distintos sexos". Con estas actitudes ya es claro que lo que menos va a alcanzarse es el mutuo entendimiento. Para lograr tal propósito, antes que nada debe haber voluntad (como requisito indispensable). Una vez verificada esta condición surge un nuevo requisito para lograr en algún momento entender a los demás; estoy refiriéndome al siguiente supuesto de partida:
TODOS TENEMOS EXPERIENCIAS UNICAS QUE HACEN DISTINTOS NUESTROS PUNTOS DE VISTA.
Y por esto es fundamental respetar y hacer respetar nuestro punto de vista tanto como el de los demás, teniendo en consideración que la experiencia de uno no es mas que la mínima expresión de la experiencia de la humanidad; es decir que, cada uno de nosotros recorre uno de una infinidad de caminos de un mundo llamado "vida".
Téngase en cuenta que el presente es un análisis individual, no grupal (aunque el mismo fue influenciado en parte por opiniones de terceros), y que por lo tanto el mismo es función de la subjetividad mía. Esto no quita que el motivo que me impulsó a escribir esta reflexión no sea otro que hacer un aporte a la búsqueda de soluciones al problema en cuestión, para lo cual hago uso del mayor poder de objetividad y abstracción del que dispongo.
A continuación me centraré en el desarrollo analítico de un caso particular de desentendimiento que, a lo largo y ancho de la historia de la humanidad, se ha convertido en uno de los más controversiales.
HOMBRES "VS" MUJERES
La guerra de los sexos, tan conocida como estúpida, ha existido siempre. Y hago esta segunda calificación porque en las guerras se pretende llegar a dominar o eliminar al adversario, cuando en la humanidad está por demás claro que, a fin de garantizar la continuidad de la especie y su felicidad, es estrictamente necesaria no solo la existencia de ambos géneros sino también que estos sean tan autónomos el uno como el otro, ya que las diferencias que los caracterizan son al mismo tiempo complementarias.
Una de las mas recientes observaciones que he hecho en las conductas humanas es que, mientras que las mujeres expresan desinhibidamente lo que ellas sienten, creen y/o piensan acerca del comportamiento de los hombres –principalmente respecto de las cuestiones sexuales, éstos actúan de forma opuesta; es decir que no solo callan lo que sienten, sino que (peor aun) se someten a aquello que sus "rivales" de genero opinan con tanta seguridad, soltura y carácter (y recurrí al uso de comillas porque, como ya aclaré no estoy hablando de rivales sino de aliados). Esta situación tiene como consecuencia, entre otras, que la mujer pase a ubicarse en un plano de desventaja respecto de los hombres, ya que éstos están siendo mas informados sobre cómo el sexo opuesto percibe ciertas actitudes de uno. Además, este estado de silencio por parte del género masculino provoca innecesariamente que las mujeres califiquen algunas actitudes erróneamente, basándose únicamente (y no por culpa de ellas) en criterios de juzgamiento forjados por su propio y singular punto de vista femenino. Creo que esta actitud de cobardía que se verifica en la mayoría de los hombres puede deberse a la clásica y comprobada creencia de que las mujeres (mayoritariamente) maduran antes que los varones. He aquí entonces que el hombre se sienta un niño al lado de una mujer, no solo debido a lo recién dicho sino también al hecho de que ellas son quienes llevan la batuta en la patria potestad (por naturaleza).
De todos modos considero que por el momento el análisis del problema de la cobardía masculina es más prioritario. El estudio y desarrollo de las causas que lo originan podrían ser tomados en cuenta al momento de buscar una solución al presente problema.
A fin de demostrar mi tesis, recurriré al desarrollo de una demostración sobre lo que considero una diferencia fundamental entre el hombre y la mujer.
Antes que nada vale recordad el supuesto de partida que se citó en el capítulo introductorio: "TODOS TENEMOS EXPERIENCIAS UNICAS QUE HACEN DISTINTOS NUESTROS PUNTOS DE VISTA"; el cual complementaré con el siguiente postulado:
LAS DIFERENCIAS BIOLOGICAS EN LOS SERES HUMANOS INFLUYEN CONSIDERABLEMENTE EN LA FORMACION DE SUS EXPERIENCIAS SUBJETIVAS.
Cuando no se sabe sobre un tema mejor no opinar, preferible informarse primero; de este modo se evitaría dar argumentaciones falsas que luego provocarían confusiones.
Juan Sebastián Pontacq ®
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