Antes de concluir intentaré poner de manifiesto cómo sería la realidad si no solo la presente tesis fuera equívoca, sino que al mismo tiempo lo opuesto a ésta fuera verdadero, intentando (yo) dejar demostrado que esta presunta segunda realidad es inconcebible y, por lo tanto, absurda.
Partamos entonces de la siguiente suposición: "no existe tal cosa como la necesidad sexual particular del hombre, especial o como se le llame que sugiera la existencia de distintas necesidades sexuales entre géneros.". Luego "los hombres y las mujeres tienen las mismas necesidades sexuales".
De ser esto cierto:
- Estaría sugiriéndose que ambos géneros tienen el mismo rol al momento de procrear;
- Se estaría negando que ocurran todas las situaciones descritas en la publicación sobre "la debilidad sexual del varón […]", o bien acusando al hombre de ser un enfermo sexual, de padecer un grave síndrome de desequilibrio hormonal, psicológico o de algún otro tipo, o sencillamente de ser inferior a la mujer (y no simplemente distinto);
- O tal vez, mas simple aun, se estaría afirmando que el hombre se comporta equivocadamente durante (al menos) toda su vida fértil.
CONCLUSION
Ya en un anterior posteo me he referido a lo poco que piensan las personas, y aquí es donde radica el problema que planteé en la presente redacción.
Es sabido que los humanos buscamos siempre a otros con quienes nos podamos identificar, y mientras mas encontremos mejor aun; mientras menos solos nos sintamos mejor. Y teniendo en cuenta que el actual sistema social en que vivimos, el cual tiene por objeto automatizar las actividades cotidianas de quienes lo componen, nos lleva a caer en un sedentarismo que parece ir convirtiéndose en común denominador de la mayoría de las actividades humanas (ya casi nadie quiere salir a ganarse el pan del día: pretendemos un trabajo de por vida, con sueldo fijo, horario fijo… todo fijo!; queremos que cada uno con el rol que le toca desempeñar en la sociedad nos solucione la vida, y cuando fallan nos quejamos terriblemente), se hace entonces fácilmente entendible el hecho de que hallan personas que se reúnan para intercambiar quejas diarias, y axial luego no sentirse solos en el mundo; pero lo malo de esto es que (también entendible) esto es lo único que se hace. Es decir que las personas se reúnen para quejarse, rezongar, hacerse mala sangre o como se lo quiera llamar y hasta acá llegamos. En otras palabras, todos somos capaces de identificar los problemas, pero nadie parece serlo de proponer una solución, para lo cual primero es necesario trabajar, investigar, buscar, recorrer un camino para encontrarla (he aquí el sedentarismo en su quizás peor expresión).
Si cada uno de nosotros trabajara en hallar una solución al problema del desentendimiento entre personas (sobretodo de distinto sexo), si se hiciera el esfuerzo por salir de este sedentarismo, otra seria la realidad.
Y mas allá de que se esté o no de acuerdo con mi punto de vista, mas allá de que se acepte como verdadera o no mi tesis sobre la necesidad sexual del hombre, me interesaría al menos hacer un llamado a la reflexión, de modo que se haga una observación mas minuciosa sobre cómo los aspectos de lo cotidiano repercuten en cada uno de nosotros, con el objeto de mejorar el entendimiento entre personas y así aumentar en número de momentos de felicidad que se tiene a diario.
Juan Sebastián Pontacq ®
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